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EL ORIGEN DE LA PALABRA “CHINGAR”

 

ORIGEN DE LA PALABRA “CHINGAR”

 

Origen de la palabra CHINGAR.

 

Algunos pensadores afirman que la palabra chingar viene del náhuatl y otros que es un préstamo de lenguas extranjeras y que llegó a México junto con las migraciones del siglo XVI. Nuestra palabra (chingar) expresa una forma de ser, un sentimiento, una idea en que la sociedad misma reconoce su propio ideal. La palabra chingar, se dice, fue legada por migrantes que llegaron a nuestro país e identifica hoy a los mexicanos:  conocerla y usarla es una manera de afirmar nuestra mexicanidad.

Es nuestra palabra y es “resumen de la historia”. Una contribución importante al acervo cultural de México.  Decía Octavio Paz que el verbo chingar denota violencia, salir de sí mismo, y penetrar por la fuerza en otro, violar, destruir…  Sin embargo, su significado es cuasi ilimitado según la frase o situación, acentuación, entonación, etc.

 

ORIGEN DE LA PALABRA

Darío Rubio alude a una voz náhuatl: el sustantivo xinachtli, que significa “semilla de hortaliza”, es la propuesta etimológica para la palabra chingaste, “el residuo que queda en el fondo de un vaso”.  Màs tarde, Octavio Paz cita a Darío Rubio sugiriendo así un origen náhuatl. Sin embargo la palabra xinachtli realmente no explica el origen del verbo chingar.

Según Juan Corominas y José A. Pascual, la palabra viene del gitano “cingarar” que significa “pelear” y es de origen indico, pero se mezcló con una palabra nativa de América y dio por resultado NUESTRO vocablo nacional por excelencia.

En el estado de Veracruz, a principios del siglo XVII, no solo tenían lugar bailes africanos, sino que también se conspiraba en una lengua bantú: Fue la lengua de Angola la que influyó las hibridaciones de las que hablábamos antes. Kuxinga y Muyinga, son dos vocablos africanos, vienen de la lengua kimbundu. El primero es a la vez verbo y sustantivo. Kuxinga que en una de sus múltiples acepciones quiere decir “injuriar” o “descomponer”  como verbo;   como sustantivo significa “descompostura”; es el destruir al que alude paz.

Por su parte, la palabra muxinga (de origen africano)  significa “cuerda” y “vara delgada”. Con las fibras de este arbusto se fabrican palos, cuerdas y escobas. Algunos de estos objetos pueden servir como instrumentos punitivos; por consiguiente muxinga significa también “látigo”, “flagelo” y por contigüidad “latigazo”  expresión de la agresión física que puede suponer también agresión moral.

En fin, que en África también se le considera “mala palabra” porque la cólera es quemante, y en México su sentido básico siempre fue de agresión, así lo dijo el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz.

 

Crèditos:

Basado en el artículo original “El verbo chingar: una palabra clave” Escrito por don Rolando Antonio Pèrez Fernàndez.

 

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“En México los significados de la palabra son innumerables. Es una voz mágica. Basta un cambio
de tono, una inflexión apenas, para que el sentido varíe. Hay tantos matices como entonaciones:
tantos significados como sentimientos. Se puede ser un chingón, un Gran Chingón (en los negocios,
en la política, en el crimen, con las mujeres), un chingaquedito (silencioso, disimulado, urdiendo
tramas en la sombra, avanzando cauto para dar el mazazo), un chingoncito. Pero la pluralidad de
significaciones no impide que la idea de agresión —en todos sus grados, desde el simple de
incomodar, picar, zaherir, hasta el de violar, desgarrar y matar— se presente siempre como
significado último. El verbo denota violencia, salir de sí mismo y penetrar por la fuerza en otro. Y
también, herir, rasgar, violar —cuerpos, almas, objetos—, destruir. Cuando algo se rompe, decimos:
“se chingó”.
Cuando alguien ejecuta un acto desmesurado y contra las reglas, comentamos: “hizo una
chingadera”.
La idea de romper y de abrir reaparece en casi todas las expresiones. La voz está teñida de
sexualidad, pero no es sinónimo del acto sexual; se puede chingar a una mujer sin poseerla. Y
cuando se alude al acto sexual, la violación o el engaño le prestan un matiz particular. El que chinga
jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro.
Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga,
resentida satisfacción en el que lo ejecuta.
Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo,
agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad, pura,
inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del
primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La
dialéctica de “lo cerrado” y “lo abierto” se cumple así con precisión casi feroz.
El poder mágico de la palabra se intensifica por su carácter prohibido. Nadie la dice en público.
Solamente un exceso de cólera, una emoción o el entusiasmo delirante, justifican su expresión
franca. Es una voz que sólo se oye entre hombres, o en las grandes fiestas. Al gritarla, rompemos un
velo de pudor, de silencio o de hipocresía. Nos manifestamos tales como somos de verdad. Las malas
palabras hierven en nuestro interior, como hierven nuestros sentimientos. Cuando salen, lo hacen
brusca, brutalmente, en forma de alarido, de reto, de ofensa. Son proyectiles o cuchillos. Desgarran”

El Laberinto de La Soledad  (Octavio Paz)

 

El chingonario: de dónde viene y usos de la palabra chingar

A la palabra chingada, de por sí dueña de innumerables sentidos, se le suman más cada día.

¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre. Vale la pena detenerse en el significado de esta voz.

Octavio Paz

Hay quien cree que al machismo mexicano subyace un absoluto matriarcado, un amor a la madre y la mujer que se desborda, y quizá nos viene desde el culto a la Tonantzin (que después mutó en el sincretismo a la Virgen de Guadalupe).

Quizá sea por ello que en México la peor ofensa es “mentar a la madre”, y según Octavio Paz, precisamente de una madre ofendida, de ahí es de donde viene “la chingada”. Luego el término mutó a mil connotaciones, dependiendo el uso, como sucede con otras palabras altisonantes como cabrón.

La chingada suena lejísimos, suena a muchísimo. Dice demasiado de la cultura mexicana. Según un análisis de esta palabra de Octavio Paz para el Laberinto de la Soledad “En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacción en el que lo ejecuta.”

Pero no así en los últimos años. A la palabra chingada, de por sí dueña de innumerables sentidos, se le ha agregado una connotación muy positiva que se ha esparcido rápidamente: un chingón es alguien muy bueno en algo, o estuvo chingón, es simplemente algo insuperable.

Recientemente anagrama publicó El chingonario, un diccionario para encontrar los cientos de significados de esta palabra. Y además del libro, que puedes hallar aquí, en su cuenta de Twitter cada día nos recuerda las infinitas posibilidades de “la chingada”. Te compartimos solo algunas de sus aplicaciones según la cuenta del Chingonario; de seguro tú has configurado tu propio uso.

Hay una delgada línea entre caer chingón y caer de la chingada.

Casa de la chingada: lugar incierto, muy, muy lejano. Se emplea para señalar un punto el cual «demasiado lejos» no es suficiente.

Nomás por chingar

Eres un chinguetas

No la chingues

Chingada verdad

Le agradezco a Dios, a la virgen y a todos los santos, el haberte puesto en mi camino y el haberme permitido mandarte a la chingada.

“A la chingada las lágrimas y me puse a llorar”. Jaime Sabines

El amor es esa cosa extraña que te agarra en la pendeja y te avienta en la chingada

Para ser feliz basta con tener buena salud y mandar todo y a todos a la chingada

Chingada vida real

Nadie nos prometió un jardín de rosas, pero éstas son chingaderas

Echando chingaos a diestra y siniestra, en chinga, con hambre dela chingada, checando mail, chingando de un hilo…

No es lo mismo tus pendejadas que tus chingaderas. #UnaCosaEsUnaCosa

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